Sobre Cultura francesa

Burdeos: érase una vez una ciudad triste, gris y portuaria…

 Érase una vez una ciudad triste, gris y portuaria. En los muelles se acumulaban contenedores oxidados y los barcos quedaban tristemente amarrados, en una urbe que parecía darles la espalda. Pero todo cambió a finales del siglo pasado, cuando se puso en marcha un vasto plan de remodelación. Se limpiaron entonces los edificios, una amplia zona del centro fue acotada para el uso exclusivo de peatones, las riberas del Garonne fueron saneadas y se creó una red de modernos tranvías que cruzan con elegancia la ciudad. La transformación ha sido total y hoy Burdeos luce sus joyas sin pudor. Desde luego, se trata de una ciudad burguesa y opulenta, pero, a la vez, recorriendo el casco antiguo, declarado por la UNESCO patrimonio mundial en 2007, comprobamos que se respira un aire relajado. Las bicicletas circulan con tranquilidad, numerosas familias recorren los muelles, las parejas empujan felices el cochecito de niño y las animadas terrazas se despliegan en las múltiples plazas. En fin, sin pecar de optimismo excesivo, parece que aquí se está bien…  Pero, hay más, porque como ya muchos imaginan, la gastronomía es otro de los platos fuertes del lugar…

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