Sobre Gastronomía & Vinos

Sobre Historia

Café, Yemen, islam

El café es de origen árabe. No en balde, uno de los dos géneros de café es el arábica. La leyenda habla de un pastor de cabras llamado Kaldi (según las versiones vivió alrededor del año 600 o del siglo IX); moraba en Abissinia, África oriental. Observó en sus animales un extraño comportamiento cuando comían el fruto de un arbusto que crecía en el lugar. El imán de una mezquita cercana tuvo conocimiento de este hecho. Decidió preparar en un primer momento una decocción de las bayas, pero pronto se dio cuenta que el sabor del brebaje mejoraba si se tostaban previamente los granos contenidos en el interior.

rama de café

rama de café

Había nacido el café o qawa, según lo bautizaron sus creadores (“qahwah” significa “vigorizante” en árabe). Estos mismos monjes sufís lo adoptaron inmediatamente para mantenerse despiertos durante las largas vigilias de rezo. Aunque existan otras versiones sobre el origen de esta bebida, ésta es la más conocida.

El uso se extendió rápidamente de Etiopía a Egipto y Yemen. Moka (en la península arábica) fue durante siglos el principal puerto de salida de estos codiciados granos. En efecto, los musulmanes asimilaron con gusto una bebida que sin ser alcohólica (el Corán prohíbe la ingesta de alcohol), encerraba virtudes estimulantes y psicotónicas.

Pero el café tuvo un lado tan oscuro como su color. En Constantinopla, Medina, La Meca, El Cairo, Damasco o Bagdad, ciudades del Islam, existían establecimientos donde los consumidores acudían en masa para saborear el brebaje mientras charlaban de sus asuntos… y de los asuntos del Estado. Desgraciadamente, hablar de política no siempre era del agrado de los dirigentes. El sultán del Imperio Otomano Murat III (1546-1595), que había accedido al poder tras masacrar a sus cinco hermanos, estimó que en los cafés se comentaba demasiado el tema y para acallar cualquier crítica, ordenó el cierre de los establecimientos. Su sucesor Mehmet IV, fue aun más duro: no solo prohibió los cafés sino que sometió a sus  consumidores a duros castigos, por ejemplo, precipitándolos en el Bósforo cosidos en sacos de cuero…

Murad III

Murat III

Pese a todo, nada detuvo el consumo de la magnética bebida y los sultanes siguientes contaron con oficiales del café, los kahwaghis, que tenían bajo su mando a los battaghis, esclavos encargados de la preparación del moka para el maestro y sus ejércitos. En los primeros siglos de cultivo, su consumo se concentró en Oriente Medio, hasta que a finales del siglo XVI llegan por fin los efluvios del elixir a Europa.

El italiano Prosper Alpino, tras un viaje a Egipto, relataba en 1592 quelos turcos tienen un brebaje negro… y no se ven asambleas entre ellos en las que no se beba”. Un par de décadas después, llegaron los primeros sacos a los puertos de Venecia, y en Marsella se abrieron diversas “casas de café”, visitadas, según cuenta el viajero y escritor Jean de La Roque hacia 1700, por “comerciantes y marineros… para hablar de sus negocios”.

Esta es, no obstante, otra historia. De momento nos centramos en la época musulmana, concretamente en España y, más en detalle aun, en Toledo. Ahí nos vamos el sábado 11 de junio de excursión “Toledo: olvida todo lo que te han contado”. Nos guiará el arqueólogo, profesor y especialista Óscar Blázquez. Descubriremos a través de monumentos e infinidad de anécdotas cómo vivían y pensaban los árabes y demás habitantes de la villa de las Tres Culturas, a finales del primer milenio.

Write a comment:

*

Your email address will not be published.

Dirección:
Meléndez Valdés, 48 – 6º dcha.
28015 Madrid - España
Síguenos: