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Curvas peligrosas

Vuelve la falda lápiz

¿Qué imagen te viene a la mente cuando oyes hablar de falda lápiz? Lo primero en lo que pienso es en una falda “midi” por la rodilla, de cuero negro ajustadísima y de cintura alta… Me siento entonces una auténtica femme fatale, una de esas mujeres sexys, sensuales y seductoras…

La falda lápiz es una de las prendas femeninas por excelencia: marca la cintura, resalta el trasero y tiene el largo perfecto, alrededor de las rodillas, con lo que su presencia es un imperativo en el armario.

Su origen se remonta al lejano oeste donde se usaba para restringir los movimientos a las damas, hecho que a día de hoy tiene una gran aplicación, en toda aquella que quiera feminizar sus movimientos. La falda lápiz nos obliga a suavizar nuestras formas y maneras de movernos: a caminar despacio, a tener las piernas ligeramente juntas, a sentarse con cuidado, a levantarse de la misma forma, a ir erguidas…es pues, repito, un imperativo en toda mujer que quiera sacarse el máximo partido.

Christian Dior la modernizó hacia los años cuarenta, y en los años setenta y ochenta alcanzó su máximo esplendor como prenda imprescindible del estilo “preppy”: el propio de la élite universitaria norteamericana.

La falda lápiz nos aporta feminidad, elegancia y clasicismo, a la vez que sensualidad, frescura y un toque sexy que depende del formato externo de la misma: color, tejido, estampado…

Y en materia musical os recomiendo la  canción “Pencil Skirt” del grupo musical británico PULP.

Tararéala mientras te enfundas en la nueva prenda…

Gloria Vañó, estilista, asesora de imagen y autora de este texto, organiza alguno de los talleres para niños de Amazonas | ocio + lengua + cultura, combinando creatividad, manualidades y cultura:

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