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El rey pirómano

No hay certezas, pero sí fuertes sospechas: el incendio del Real Alcázar fue obra de Felipe V. En esa aciaga noche de la Nochebuena del 1734, la familia real se encontraba en el Palacio del Pardo, cuando habitualmente celebraba los maitines navideños  en la Capilla Real. El fuego tuvo su origen en las estancias del pintor de la Corte Jean Ranc donde, a causa de un descuido, los cortinajes ardieron. Las llamas se propagaron con rapidez y pese al aviso lanzado por los monjes del cercano convento de San Gil la ayuda tardó en llegar.

Los propios monjes y cortesano fueron los encargados de desalojar las piezas más valiosas (solo ellos fueron admitidos para evitar cualquier pillaje). Se perdieron gran cantidad de documentos pertenecientes al Archivo de las Indias o las Bulas pontificias así como otros valiosos documentos. Pudieron quedar a salvo, sin embargo, joyas emblemáticas de la Corona, como la Perla Peregrina o el diamante El Estanque.

Entre los cuadros supervivientes figuraban “Las Meninas” de Velázquez o “Carlos V en Mühlberg” del pintor veneciano Tiziano, hoy plenamente restaurado. Felizmente, gran parte de la pinacoteca se encontraba en esos momentos a salvo en el Palacio del Buen Retiro, colocados ahí durante el periodo de obras llevadas a cabo en el Alcázar en esos momentos.

Carlos V en Mühlberg, Tiziano, museo del Prado

Carlos V en Mühlberg, Tiziano, museo del Prado

Sin embargo, hubo que lamentar la pérdida de  500 pinturas entre las cuales “La expulsión de los moriscos” de Velázquez o un retrato de Felipe IV, obra de Rubens.

Tras cuatro días de incendio, poco quedaba de la antigua morada, una fortaleza construida en por el emir Mohamed I en el siglo IX  cuando escogió Madrid como punto estratégico para defender la Marca Media. Con el tiempo, y sobre todo tras la toma de Toledo y Madrid por Alfonso VI en 1085, el edificio conoció varias reformas. Las más importantes fueron realizadas por Carlos V y por su hijo Felipe II, al convertirse Madrid en capital del reino. Felipe IV acometió igualmente cambios. Sin embargo, la llegada de Felipe V en 1700 coincidía con un cambio de dinastía. El primer rey Borbón, criado en el lujo versallesco, poco apreciaba la austeridad de la casa de los Austria. El incendio permitió hacer tabula rasa. Se alzó entonces una nueva residencia, siguiendo el diseño del arquitecto italiano Filippo Juvara. Los trabajos concluyeron en el reinado de Fernando VI, hasta conferir el aspecto actual de un palacio que preside la plaza de Oriente.

Entonces, el incendio fue ¿casualidad o accidente?

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