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Fauvismo, Pierre Derain y Mapfre

El fauvismo fue un movimiento pictórico francés de corta duración, pero de honda impronta. En efecto, la huella más importante que ha dejado es la del color.

Los contrastes cromáticos cobran más importancia que el dibujo. Rojo, amarillo y azul forman los colores primarios. Los secundarios están constituidos por la mezcla de los primeros: el rojo y el azul producen el violeta; el verde proviene del amarillo y el azul… Los colores complementarios, por su parte son los tonos situados en extremos opuestos: para el verde es el rojo, para el azul, el naranja…

La noche estrellada, Van Gogh

La noche estrellada, Van Gogh

Al trabajar con esta gama cromática, los fauvistas conseguían un contraste visual acentuado que nos despierta sensaciones fuertes. Porque este es otro de los puntos fundamentales del movimiento: expresar el sentimiento a través de la pintura.  Mediante pinceladas rápidas y vigorosas, con trazos toscos plasman en los lienzos paisajes, escenas rurales o urbanas, la intimidad o de la vida cotidiana y muchas veces, la alegría de vivir, al modo de los Impresionistas (estábamos aún en la Belle Époque). La perspectiva queda eliminada. La luz proviene de los colores que no se ve acompañada por el juego de sombras.

Los fauvistas buscaban en definitiva algo diferente respecto a las normas académicas, rechazando, por ejemplo, el concepto de belleza tradicional. Su nombre procede del calificativo “fauve”, fiera en español, dado por el crítico de arte Louis Vauxcelles al conjunto de obras presentadas en el Salón de Otoño de París de 1905. Sin embargo, en el Salón del año 1910, el movimiento se había agotado. De entre todos los –ismos que surgieron en la primera década del pasado siglo XX, puede ser el que menos duró

No obstante, su corta duración no significa que no tuviera representantes de primera línea. Van Gogh, considerado unánimemente una de las grandes figuras de la pintura moderna, ejercicio una influencia decisiva en el fauvismo (y el expresionismo).  Pero fue Henri Matisse quien dio inicio a este movimiento con su Luxe, Calme et Volupté, (1904), donde, con técnicas cercanas al puntillismo, presenta un paisaje de colores planos totalmente alejado de la realidad. Matisse incide en el color que delimita objetos y volúmenes. El también francés André Derain (1880-1954), fue otro de los representantes de este grupo. Así como Maurice de Vlaminck (1876-1958), cuyos paisajes guardan una gran similitud con los del holandés van Gogh.

André Derain, Autoportrait

André Derain, Autoportrait

Si quieres saber más acerca de este -ismo y su influencia, te invitamos a seguir la visita guiada de Pierre Bonnard, autor que comparte rasgos fauvistas. Nos vemos el viernes 23 de octubre, a las 15:45, en la Fundación Mapfre. Como en otras ocasiones, Raquel Sáez nos hará de guía para descubrir las claves de este artista francés.

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