Sobre Cultura francesa

Sobre Música

¡Nada de nada! 

¡Nada de nada!, “Rien de rien”, así reza la célebre canción. Y nada fue fácil en la vida de Edith Piaf (Edith Giovanna Gassion, 1915-1963). Hija de padres alcohólicos, estuvo al cuidado de la abuela paterna, quien regentaba un burdel. De adolescente, si inició al canto callejero; quedó embarazada, pero perdió a su hija a los dos años. La suerte parecía sonreírle cuando conoció a Louis Leplée, propietario del cabaret Gerny’s, uno de los más conocidos de París.  Leplée bautizó a la joven cantante con el nombre de “la môme Piaf”, (“Pequeño gorrión”). Leplée falleció en extrañas circunstancia y Piaf encontró su consagración tras la Segunda Guerra mundial, cuando se convirtió en la musa de poetas intelectuales de la época. Ayudó a talentos emergentes como Charles Aznavour, Georges Moustaki, Gilbert Bécaud o Yves Montad. Tuvo numerosos amantes, pero perdió su gran amor, el boxeador Marcel Cerdan, muerto en un accidente de avión. Se hizo por entonces adicta al alcohol, tranquilizantes y, más tarde, a la morfina tras un accidente.

fotoRESEÑA EDITH PIAF-I

Murió alejada de los escenarios, retirada en la Provenza francesa, acompañada de su joven esposo, el griego Theo Lambukas.

Para siempre queda títulos inolvidables como La vie en rose, Milord, Les amants de Paris o… Rien de rien.

Aquí, en directo, Je ne regrette rien. Sin juego de luces ni cuerpo de bailarinas, una pequeña mujer llena el escenario con su gran voz.

https://www.youtube.com/watch?v=JKPvx38D4GM

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