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No fue una manzana, fue un champiñón

Todo es cuestión de perspectiva… o de traducción. Volvamos al origen para entender. En la catequesis (para quienes la hayan hecho, claro) nos explicaron que Adán mordió la manzana propuesta por Eva, al seguir el consejo de la perversa serpiente.

Sin embargo, la Biblia no hace mención a manzana alguna. Lo que prohíbe el Señor es morder el fruto del “árbol del conocimiento del bien y del mal”. Cuando se traduce el libro sagrado al latín siglos más tarde, para hablar de “mal” se emplea el término malum. Sin embargo, en latín, según la pronunciación, malum puede también significar “manzana”. A partir de ahí, numerosos lectores creyeron que el árbol maldito era un manzano.

Pero si la traducción desmiente la realidad, ¿cuál es la especie real del “árbol del conocimiento del bien y del mal”? Imposible decir, dado que la Biblia no especifica. Así, a partir de esta ambigüedad los artistas han dejar volar la imaginación. Por ejemplo, para el pintor y poeta Blake, Eva muerde un higo. Y existen propuestas más curiosas: en la pequeña capilla de Plaincourault, cerca de Bourges, Francia, una pintura muestra el árbol como un inmenso champiñón venenoso: http://www.bourges-tourisme.com/es/pages/merigny-chapelle-de-plaincourault/

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