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Shhh… suena Schubert

Hijo de un maestro de escuela, nacido en las proximidades de Viena en 1797, Franz Schubert vivió siempre en la precariedad. Su talento artístico se manifestó a temprana edad; pianista y violinista, compuso sus primeras piezas en la adolescencia.

Se empeñó en ganarse la vida con su música, lo cual creó una ruptura con su padre que aspiraba a que retomara su propia profesión. Fuera del hogar paterno, Schubert vivió en gran medida gracias a la generosidad de amigos.

La ópera habría podido proporcionarle sustanciosos ingresos, sin embargo, ninguna de sus creaciones destacaron. Sí, en cambio, fue un maestro en los lieder, pequeñas obras de canto y piano. Escribió más de seiscientos lieder, la mayoría de los cuales eran interpretados en reuniones privadas.

Su estilo melancólico, sereno e íntimo coloca a Schubert entre los primeros representantes del Romanticismo. Si bien, por otro lado, su biografía le ayudó seguramente a acentuar ese carácter. Conoció la muerte desde muy joven. De una familia de trece hermanos, todos murieron al nacer, salvo uno que falleció a temprana edad. Frantz y su hermano Ignaz llegaron a edad adulta, mientras que la madre murió en el último parto.

Aquejado de sífilis, expiró a los 31 años, dejando una obra que solo se reconoció tras su muerte y de los esfuerzos de otros músicos como Schumann o Mendelssohn.

El pianista Javier Perianes (1978), Premio Nacional de Música 2012, rinde homenaje al artista vienés en su último trabajo, con las sonatas en “Si bemol D.960” y “La mayor D.664“, esta última compuesta pocas semanas antes de la muerte del compositor.

Y a la espera de escuchar las melodías, un canto inolvidable de Schubert: el “Ave Maria”, aquí, interpretado por Luciano Pavarotti:

https://www.youtube.com/watch?v=AqHQFl-x86c